
Vas al consultorio porque tu hija tiene fiebre y el médico, sin preguntar nada, os receta 15 medicamentos. Antibióticos, antihistamínicos, analgésicos… todos parecen sensatos, pero, antes de aceptarlos, le preguntas: ¿Por qué no me ofrece antes un diagnóstico de la enfermedad de mi hija? Y seguramente también te preguntas, ¿Es sensato que el Estado despilfarre todas estas medicinas si no sabemos si funcionan?