La película The Brutalist (2024), con Adrien Brody como protagonista, ha puesto de moda un estilo arquitectónico denostado durante décadas. De repente, descubrimos en nuestro entorno unos edificios que hasta hace poco eran considerados moles de hormigón o, simplemente, pasaban desapercibidos. Pero hay arte y un concepto detrás de estos edificios, despojados de todo adorno y centrados en grandes volúmenes funcionales, que pueblan varios puntos de la geografía española: desde las grandes metrópolis como Barcelona o Madrid, donde se levantaron los ejemplos más relevantes de este estilo de líneas simples, con cemente u hormigón, y un tamaño colosal; a otros puntos como Valencia, Cuenca, Alicante o Murcia.
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