Charlotte, la mayor ciudad de Carolina del Norte, se ha convertido en el último objetivo prioritario de la ofensiva antiinmigratoria de la Administración de Donald Trump. Los agentes de la Patrulla Fronteriza comenzaron el sábado sus operaciones para detener al mayor número de migrantes posible, propagando el miedo en las calles de esta ciudad de 950.000 habitantes controlada por los demócratas.
