El gigantesco megacohete de Elon Musk ha vuelto a explotar nada más despegar desde la base de Boca Chica (Texas, EE UU). Sucedió el 17 de enero en el séptimo vuelo de prueba del Starship y ha vuelto a suceder en la noche del 6 al 7 de marzo durante el octavo lanzamiento experimental del artefacto. Y como en el anterior incidente, la explosión ha obligado a desviar el tráfico aéreo en la zona sobre la que caían espectacularmente los restos del cohete, de 120 metros de longitud, desde el sur de Florida a Bahamas, afectando a la zona del Golfo de México.
