La violación a una joven de 21 años en Alcalá de Henares a finales del mes pasado ha caldeado el ambiente en el municipio. El hecho de haber sido perpetrada presuntamente por un joven de Malí de la misma edad que la víctima, ya detenido, desembocó hace un par de semanas en dos jornadas de disturbios racistas frente al Centro de Acogida, Emergencia y Derivación (CAED) en el que residía junto a otros 1.522 hombres procedentes de diferentes países de África Occidental. La alcaldesa alcalaína, Judith Piquet (PP), ha pedido este martes en el pleno municipal que el Gobierno cierre de inmediato el centro y de paso ha reprobado a su delegado en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín. “No es racismo, no es odio. Es sentido común”, ha defendido Piquet. En apoyo a la moción ha acudido Alfonso Serrano, secretario de organización del PP de Madrid, que ha defendido el derecho de los ciudadanos a protestar delante del CAED. “Los que viven allí no son menores. Estamos hablando de manifestarse dentro de un centro donde no hay niños”, ha dicho para justificar que la gente grite allí en lugar de hacerlo frente a las administraciones que los gestionan.