Hay que poner distancia para entender el reto mayúsculo: a finales del siglo XX, el festival de Gijón era un festival de cine de autor, aunque sin grandes vuelos, cuando uno de los integrantes del departamento de prensa, José Luis Cienfuegos (fallecido ayer martes a los 60 años), con 31 años, se hizo cargo de su dirección en 1995. Y sí, Gijón era la ciudad del Xixón Sound, y había una efervescencia cultural rockera y transgresora, pero nadie podía imaginarse que Gijón sería en pocos años el Sundance europeo. Nadie, excepto José Luis. Hoy en el cine se habla de los certámenes de Róterdam y Locarno como eventos incubadora del cine de autor. Entre finales de los noventa y hasta 2010 solo estuvo Gijón. Y fue ilusionante, vibrante y para quienes íbamos allí, impresionante. Un viaje al Shangri-La del mejor cine.
