Cuando se colocó la barandilla de La Concha a lo largo del paseo más concurrido de San Sebastián, allá por 1919, las crónicas de la época decían que se iba a “hermosear” la ciudad. Pasado el tiempo, este elemento emblemático del mobiliario urbano donostiarra se ha convertido en un icono turístico y también en una pieza de deseo para los amantes de la ciudad. Suele decirse “eres más donostiarra que la barandilla de La Concha” para definir a quienes llevan con orgullo ser de esta capital. Estos tienen ahora la oportunidad de hacerse con una pieza original del famoso barandado. El ayuntamiento ha decidido sortear un total de 275 módulos por 185 euros cada uno.

