“He visto mensajes de su WhatsApp que son aterradores, que le van a dar una paliza, a matar”, decía angustiada la madre de una adolescente. “Mi hijo me ha contado que le pegan en el aula, gimnasio y pasillos del centro donde estudia. Que le insultan, le mandan audios y fotos con su cara en un sticker”, alertaba la madre de un chico. “Mi hija me ha escrito un mensaje diciéndome que no quiere vivir. He avisado a su padre para que hablara con ella”, se lamentaba la madre de una niña. Esta es la realidad a la que se enfrentan los psicólogos que atienden el teléfono y chat de Anar para familias y centros escolares, a los que los adultos pueden recurrir para asesorarse sobre menores en riesgo. Entre 2019 y 2024 han atendido 59.616 casos: seis de cada diez relacionados con violencia, desde maltrato (25%) a agresiones sexuales (9%) o abandono (8%). Uno de cada 10 casos alertaba de violencia machista.
